El amor es una cosa tremenda, que nos hace comprometernos con el ser amado de la forma que sea; y el amor a los perros no es la excepción. Hay quienes por estar a la moda y brindarle un toque “chic” a su mascota, adquieren bolsos de segunda mano de lujo y allí trasladan a su mascota. Pero, aunque el llevar a tu perro en un bolso puede ser una opción atractiva y práctica, pero esta acción debe tomarse con cuidado, considerando tanto los beneficios como las posibles desventajas.
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Llevar a tu perro en un bolso
Lo ventajoso que esto resulta
Uno de los aspectos más positivos de utilizar un bolso para transportar a tu perro es la protección que brinda, especialmente en climas fríos o cuando hay demasiadas personas en derredor y llevarlo a tu lado -suelto o con cadena-, no resulta práctico ni seguro.
Tanto los bolsos convencionales como los diseñados para mascotas suelen funcionar como abrigos, protegiendo a los perros de la intemperie y del maltrato (o tentaciones), lo que salvaguarda a las razas más vulnerables como el chihuahua o el yorkshire.
Estos perros, al ser de pequeño tamaño y tener poca grasa corporal, son susceptibles al frío y a los impactos o intimidaciones y por tu acción de llevar a tu perro en un bolso pueden beneficiarse enormemente de esta protección adicional.
Otro beneficio importante es la facilidad de acceso a lugares públicos, porque muchas tiendas, cafeterías y centros comerciales permiten la entrada de mascotas siempre que estén en un bolso (incluso diciéndose pet friendly).
Esto permite que tu perro te acompañe en diversas actividades y en paralelo se estimule su necesaria socialización, haciéndolo más seguro y adaptable a diferentes entornos y disminuyendo la desorientación que puede hacerle perderse.
En términos de comodidad, para un dueño que lleva a su perro a pasear en un bolso le resulta más ligero y a menudo más práctico que en un transportín tradicional, facilitando la experiencia de salir y haciendo que tanto el dueño como el perro disfruten más de los paseos al poder interactuar sin complicaciones.
Llevar a tu perro en un bolso: La necesidad de usar un bolso
No obstante, tú como dueño de mascotas debes entender que llevar a un perro en un bolso no debe convertirse en un sustituto de sus paseos (caminatas) diarios. Aunque el bolso es útil para transportarlo, las mascotas necesitan ejercitarse regularmente para mantener su salud mental y física.
La falta de actividad puede llevar al sobrepeso y a problemas asociados, además de provocar aburrimiento y estrés en el animal.
Igualmente, si decides usar un bolso, debes convertirte en garante de un transporte seguro, por lo que al seleccionar un bolso, asegúrate de que sea adecuado para el tamaño y peso de tu perro.
Un buen bolso es aquel que permite que tu mascota esté cómoda, pueda moverse y respirar sin problemas. Muchos modelos específicos para perros están disponibles en tiendas de mascotas y clínicas veterinarias, lo que facilita encontrar una opción segura y cómoda.
Además, hay bolsos de diario (de los que tú utilizas), que bien pueden cumplir esa función ya que están hechos con materiales ecológicos, transpirables y resistentes que son del agrado y conveniencia de tu mascota,
Por otro lado, es importante tener en cuenta las alergias ya que algunos perros resultan sensibles a ciertos materiales y pueden desarrollar reacciones cutáneas por el contacto con telas o costuras. Para dirimir su tolerancia, consulta a un veterinario.

El debido proceso para llevar a tu perro en un bolso
Para llevar a tu perro en un bolso y garantizar que se adapte adecuadamente al mismo, requerirás de un periodo de adaptación que inicia presentándole el bolso de manera suave -con tacto, tino y casi que “casual”-.
Antes de comenzar a usarlo, deja el bolso a su alcance y abierto, permitiendo que tu perro se familiarice con él. Estimula su curiosidad colocando un juguete o golosinas dentro, lo que puede ayudar a crear una asociación positiva con el nuevo objeto.
Una vez que tu perro muestre interés y se sienta cómodo explorando el bolso, comienza a llevarlo en paseos cortos. Aumenta gradualmente el tiempo que pasa en el bolso, asegurándote de prestar atención a su comportamiento y a cualquier señal de incomodidad.
Si en algún momento parece asustado o incómodo, detén el lapso de adaptación / aprendizaje y permítele tiempo para que le tome aprecio o costumbre. Esto aplica a cualquier edad, aunque lo mejor sería acostumbrarle desde muy cachorro para que sea parte de su estilo de vida, en sano equilibrio con la actividad física de asistir a lugares caminando.
La adaptación es un proceso que puede variar de un perro a otro y mientras unos pueden ajustarse rápidamente, otros pueden necesitar más tiempo. La clave es ser paciente y recompensar cualquier actitud positiva que muestre tu perro hacia el bolso, buscando siempre reducir el estrés en su experiencia.