Ratonero holandés; características, fotos, pelo, color…

El Ratonero holandés es un perro de tamaño pequeño, cuyos descendientes son los perros de tipo terrier Alemanes y holandeses.

Historia y origen del Ratonero holandés

Desafortunadamente gran parte de la historia de estos perros se perdió con el tiempo, así que sus orígenes sigue siendo un misterio. Lo que sí se pueden decir es que estos perros se han mantenido en los Países Bajos desde hace mucho tiempo.

En estos lugares tuvieron la labor de servir como cazadores de alimañas. Por otro lado muchos expertos opinan que estos canes son parientes cercanos del Schnauzer Estándar y el Pinscher Estándar.

Desde hace mucho tiempo estos perros fueron usados para múltiples trabajos en las granjas, pero su función principal siempre fue cazar y matar alimañas.

Durante el siglo XIX estos canes fueron muy famosos, por lo que en 1905 se crearon su primer estándar y el Club Holandés de ratoneros (Smoushond Club). Sin embargo en 1949, casi no quedan ejemplares de esta raza.

Fue en 1973 que H.M Barkman van der Weel decidió intentar recuperar esta raza, y afortunadamente logro su recuperación. Para terminar podemos decir que estos perros reciben otros nombres como Dutch Smoushond, Hollandse Smoushond o Dutch Ratter.

Características del Ratonero holandés

Características del Ratonero holandés

Estos perros tienen un tamaño pequeño, llegando a tener una altura de 43 cm a la cruz, y un peso máximo de 10 kg. Suelen ser una raza de perros robustos, pero no en exceso y tiene una cola corta y erguida.

La cabeza de estos perros por otro lado es bastante ancha y corta, muy similar a la de los perros de tipo Molosser. Las orejas por otro lado son triangulares y están bien colocadas en lo alto de la cabeza.

En cuanto a su pelaje este es de doble capa, y se caracteriza por ser de pelo largo y liso. Por otro lado estos canes tienen barba, bigote y cejas.

Sobre el color del pelo estos animales solo son aceptados en un solo color; el amarillo sólido. Sin embargo, siempre que este mantenga un color amarillo puede variar de claro a oscuro.

Temperamento del Ratonero holandés

Amable, inteligente, obediente y activos son algunas de las características que definen el temperamento de estos animales. Son perros que forman un vínculo muy profundo con sus dueños, por lo que son perfecto como perros de compañía.

Estos canes son poco agresivos, pero se mantienen reservados con las personas que no conocen. Además de esto son perros que pueden vivir con otras mascotas y perros, siempre y cuando hayan sido socializados de una edad temprana.

Educación del Ratonero holandés

Educación del Ratonero holandés

Debido a que se trata de un animal muy inteligente, se considera muy fácil de adiestrar, lo primero que debemos hacer es enseñarles obediencia básica y diversos comandos. Luego podemos pasar con trucos avanzados y complicados, aunque estos no suelen representar un problema para estos canes.

Cuando decidamos adiestrarlo, la técnica que usemos debes estar basada en la recompensa, ya que son perros un poco sensible.

Convivencia con el Ratonero holandés

Si se trata de niños estos perros no suelen tener problemas, ya que suelen crear fuertes vínculos con ellos. No obstante, debemos estar atentos mientras juegan, debido a que ciertos juegos bruscos pueden acabar con la paciencia de estos canes.

En cuanto a su convivencia con otros animales, esta suele ser favorable sin importar si se trata de un perro o un gato. Aunque en ocasiones pueden ser dominantes, por lo que debemos tener cuidado con ellos.

Cuidados del Ratonero holandés

Sus cuidados se basan en ejercicio, baño y cepillado. En el primer caso se recomienda sacarlo a pasear diariamente, esto le ayudará a sacar toda su energía y le permitirá socializar. En cuanto al baño este debe hacerse cuando se considere necesario.

La parte del cepillado debe hacerse de forma frecuente, para evitar enredos y eliminar el pelo muerto. Al mismo tiempo se recomienda cortar su manto dos o tres veces al año para permitir que nuevo pelo crezca.

Hechos y curiosidades sobre la raza

Jinete, caballo y Ratonero holandés fue una escena común desde hace unos tres siglos atrás en Europa. El can podía llevar el paso del caballo y encima superarlo en su trote, para evitar que las alimañas pudieren mascar las presas, atacar a los heridos, interrumpir o enfermar al jinete y caballo. Su trabajo podía considerarse menor, pero en las épocas de la Edad Media y conquistas, las alimañas eran parte del entorno.

Su labor también se llevaba a los castillos, en especial para la protección de las cocinas y de las doncellas o reinas ante el pavor natural de las mujeres a los roedores y que tal labor no era para nobles. Algunos esclavos o sirvientes eran los encargados de asistir al animal que para sus patronos estaba por encima de sus vidas en importancia.

Su nombre en holandés (Smous) significa, ratón. Le adosaron el remoquete de “bárbara áspera”.

Paulatinamente pasó de ser un animal de apoyo a guardias, militares, choferes de carruajes y similares a ser parte del gusto de la aristocracia. El Ratonero holandés pasó a ser parte de los divertimentos y moda de quienes eran de la clase media alta, tanto por su protección como lealtad.

Existen leyendas urbanas de que este can deriva del Schnauzer amarillo y que su finalidad de cría era ser apoyo para quienes poseían caballos o gallinas y exterminar a los roedores con un animal lo suficientemente ágil para perseguirles y aguerrido para destruirles. Porque sí, el Ratonero holandés no rastrea y encuentra para disuadir, sino para eliminar de manera feroz a los roedores.

El primer nombre con el que fue comercializado fue “El Caballero Perro de los Establos”, manera de exponer hidalguía a su misión.

Ha tenido cinco períodos significativos: La adopción a finales del siglo XIX por parte de los aristócratas. El primer registro de su estándar en 1905. Su período de desinterés en el público, que devino en casi su extinción entre 1949 a 1968; el rescate de la raza con dos canes encontrados tras cuatro años de búsqueda y que poseían el aspecto del Ratonero holandés y por último su protección desde 1978 por parte del Hollandse Smoushonden Club quien propició la revisión del estándar creado en 1905, notándose ligeros cambios actitudinales y físicos, más no en los alelos, lo que le ganó el reconocimiento como un perro genéticamente veraz para dicha raza.

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