Sussex spaniel: características, fotos, pelo, color…

Una de las razas menos convencionales de tipo Spaniel, es el Sussex Spaniel, un perro nacido en tierras de Inglaterra. Sus orígenes datan para el siglo XVII, específicamente en el condado de Sussex. La ubicación no favoreció su reconocimiento, por lo que fue introducido en 1862, pero no fue hasta 1895 cuando se le reconoció oficialmente.

No fue criado directamente como un perro de caza, como la mayoría de sus familiares Spaniel, sino que tuvo un adiestramiento más deportivo. Aun así, era excepcional como perro cobrador, siendo utilizado para el enjuague y recuperación de presas. Ya sea que estuvieran heridas o muertas, lograba entregarlas a su amo sin dañarlas.

Sussex spaniel

Su precursor, fue el terrateniente Augustus Elliot Fuller, quien deseaba crear una raza robusta, que le otorgara resistencia en caso de adentrarse entre la maleza. Para lograrlo, se dice que cruzó perros de presa con sabuesos. De aquí, fue que nacieron las primeras crías del Sussex Spaniel. Para ese momento, destacaba por un lomo largo y de patas cortas.

Pero con el pasar de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, al igual que otras especies, se vio afectado, disminuyendo rápidamente el número de su población. Los norteamericanos optaron por cruzarlos con el Clumber Spaniel para darle mayor resistencia. Con esto, llego a ser una raza de gran popularidad en Estados Unidos. Joy Freer, una seguidora del Sussex Spaniel, fue una de las personas que inició un programa de cría que permitiera que este perro pudiera sobrevivir. Sin embargo, ella se enfocó en mantener al máximo su pureza.

Características del Sussex Spaniel

Se considera una raza de tamaño mediano. Su altura varía entre 33 y 41 cm, pero de su peso se tiene un aproximado, estimando que no pase más de 21 kilos. Su cuerpo es largo, pero posee patas cortas. Su complexión es robusta y musculosa. Su cabeza es proporcional al resto de sus miembros, ancha y con una curvatura entre las orejas. Los huesos de su mandíbula son fuertes, otorgando una mordida firme.

Al tratarse de un perro deportivo, destaca por su energía, siendo una raza muy activa. Su temperamento es dócil, cariñoso y se muestra fiel a la familia que lo adopte. Parte de su personalidad presenta un aire bondadoso. Es un excelente amigo de los niños, disfrutando de su compañía siempre que los juegos no incluyan maltrato.

Sussex spaniel

Es un ejemplar muy obediente e inteligente. Cumple con emoción cada una de las tareas que se le proponen, esperando un premio siempre, aunque sea una caricia. Se lleva bien con otros animales, sobre todo con los gatos, pero siempre será necesario introducirlos desde que son cachorros para que se acostumbre a la otra especie.

Por lo general, suele ser licencioso. Pero a la hora de cazar o cuando está aburrido, tiende a ladrar. Y a pesar de tratarse de un perro gentil, cuando lo dejan solo, toma una actitud testaruda y llega a destrozar todo lo que está a su alrededor. Aun así, aman la vida hogareña, sobre todo sentirse amado, y corresponderá de la misma manera.

Por lo general es saludable, pero puede llegar a cursar afecciones comunes de los perros Spaniel como hipertiroidismo, problemas cardiacos, atrofia progresiva de retina e infecciones del oído. También hay probabilidad de que presente alergias. Pero todo se puede evitar realizando visitas regulares al veterinario. Su esperanza de vida es de 14 a 16 años.

Pelo del Sussex Spaniel

El Sussex Spaniel posee un pelaje de longitud media, liso, suave y sedoso que requiere cuidado regular. Mientras más se mantenga al aire libre, más seguidos deberán ser los baños. Y en lo que respecta al cepillado, debe hacerse varias veces a la semana para eliminar los pelos muertos.

Sussex spaniel

Color del Sussex Spaniel

Su pelo se identifica con el color hígado, aclarando hacia las puntas, tomando una tonalidad dorada. Es el único color de esta raza.

Hechos y curiosidades sobre la raza

El condado de Sussex, de donde es originario este can, siempre tuvo fama de ser un área verde que poco a poco fue tomada por las personas más mafiosas y mal vivientes. Pasaron décadas entre 1800 y 1900 para poder depurarlas socialmente. Los animales también eran vilipendiados ya que quienes allí residían procuraban que éstos les acompañaran tanto para la caza como para algunas acciones delictivas. Varias razas se vieron afectadas por malos propietarios. Afortunadamente ya para la década de los 60 del siglo XX, esta situación se logró revertir en conjunto, viéndose los animales beneficiados en el proceso de cambio social.

Para el siglo XVII esta raza Sussex spaniel era la favorita para la caza de perdices, gracias a sus ágiles y sorpresivos movimientos, necesarios para minimizar el escape de tan escurridizas aves. El faisán también se las veía difíciles ante un can que les avasallaba tanto física como psicológicamente, con ladridos en forma de eco que no podían dar certeza del lugar de donde daría el salto con el cual les daría captura y fin.

La raza fue reconocida en Londres para el año de 1895 luego de 27 años de desarrollo en la capital británica. Y es que costaba no asociarla con lo que ocurría en Sussex. Pero algunos cazadores que se adentraban en otras zonas, hicieron comunicados públicos en los principales diarios sobre el valor estético y capacidades del Sussex spaniel, comenzando una lenta pero bien finalizada disipación de una comparación social que terminaba alienando y menoscabando la plusvalía del animal.

Como muchas razas europeas, las guerras mundiales pusieron a la raza en peligro de extinción. La recuperación de la misma estuvo a cargo de criadores estadounidenses a los que los soldados que regresaron del frente les llevaron ejemplares para reproducirlos sin mezclas con razas autóctonas y adentrarlos a la sociedad estadounidense.

Acá debemos acotar que luego de las guerras, muchos de los soldados que salieron de la vida militar, no se alejaron del todo de las armas y por los efectos de la gran recesión, una manera de subsistencia fue a través de la cacería y el Sussex spaniel es una especie que se reproduce en buenas cantidades (2 veces al año, 8 cachorros como máximo en cada camada), por lo que se convirtieron en uno de los muchos asistentes caninos para esta labor – deporte.

Cuando los problemas en Sussex (comentados anteriormente), fueron en picada, los criadores estadounidenses regalaron a sus pares británicos ejemplares femeninos para que ayudaran a reflotar su población perruna.

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