Boyero de Appenzell: características, fotos, pelo, color

El Boyero de Appenzell es un perro bien versátil y de múltiples usos, cuyos orígenes son relativamente desconocidos. Intrépido, energético y seguro de sí mismo, es un un perro realmente confiable y amigable. También conocido como Perro de montaña Appenzell, siempre quieren estar haciendo un trabajo. Les va muy bien en ambientes como la granja, porque podrán arrear el ganado a su preferencia e incluso tirar de los carritos pequeños.

Boyero de AppenzellSi bien son bastantes musculosos, no se consideran una raza especialmente gigante. Se le conoce por no tener problemas de salud o enfermedades asociadas con su raza, por lo que es de los mejores animales para hacer pastoreo.

¿Intrigado por este perro energético y con una gran disposición? No te puedes perder este artículo. ¡Conozcamos juntos al particular Perro de montaña Suizo!

Origen del Boyero de Appenzell

El Boyero de Appenzell es la más rara de las tres razas de perros suizos de montaña. Han sido utilizados en Suiza para el andar, la vigilancia y el trabajo de granja durante miles de años, pero su historia se encuentra en una constante discusión. Existen dos teorías que han sido aceptadas: la primera es que el Boyero de Appenzell se remonta a la edad de bronce y la segunda es que es un descendiente de Molossus y los romanos los trajeron a Suiza.

Son perros de pastoreo y se han utilizado para tirar de los carros, llevar mercancía en los comerciantes y granjear en los valles de Suiza. El Boyero de Appenzell es solo uno de los tres perros de boyeros suizos reconocidos. También es el más raro. La raza fue reconocida como suiza nativa que requiere su conservación en 1987 y el primer club de razas se formó en 1906 por el Dr. Albert Heim. Estos perros se introdujeron por primera vez en los Estados Unidos a principio de los años cincuenta.

Detalles históricos

El Boyero de Appenzell así como otros boyeros suizos son descendientes del antiguo perro de origen asiático Dogo del Tíbet por los navegantes fenicios y griegos por sus habilidades innatas para la guerra. Dicha actitud fue también explotada por los romanos en paralelo al cuidado de los rebaños. De ambas formas llegaron dichos canes a Suiza.

Esta raza canina desarrolló en Suiza su potencial para cuidado de rebaños y granjas, manteniéndose como un género relegado en el interés de los cinófilos hasta que en el siglo XIX despertó el interés en el Boyero de Appenzell y las otras tres razas de boyeros suizos, redactando un estándar para su atención específica y dando énfasis a su cría, cruce y mejora genética, además de su agradecimiento por ser un perro que puede acompañar en zonas intrincadas a personal de rescate.

Para el año de 1898 fue presentado oficialmente el Boyero de Appenzell con sus características distintivas como razas ya establecidas. Para 1906 se comenzó el registro de los cachorros como razas verdaderamente puras gracias al cruce de hembras y machos escogidos en un tardío pero fructífero proceso realizado íntegramente en Suiza y con sede en el cantón de Appenzell. En la actualidad desde su sitio de reproducción se busca asegurar la profundidad de sus aptitudes hereditarias naturales, no con esto queriéndose dar a entender que los que salen de esa zona alpina no sean puros.

Debido a que es un perro que actúa en condiciones frías paulatinamente se le ha considerado como un perro poco visto en el orbe. También porque en zonas como Rusia que climatológicamente le es conveniente, no es una raza que sea aceptada por los criadores y dueños de terrenos con el amparo del gobierno. Más de resto su raza –pura o entremezclada-, sigue teniendo cabida fuera de las fronteras suizas.

Características del Boyero de Appenzell

  • Color: Es generalmente tricolor, negro marrón y gris.
  • Altura : Su tamaño oscila entre los 50 y 56 cm, dependiendo del género. Los machos suelen ser más grandes.
  • Ojos y Nariz: El Appenzell tiene los ojos marrones y nariz negra, bastante brusca.

El perro de montaña Appenzell tiene un aspecto negro o marrón distintivo con marcas muy simétricas. Poseen una doble capa. La superior ajustada, gruesa y brillante, mientras que la interna nunca es visible de lo robusta que es la primera. Su pelaje es recto, sin ondulaciones, puede haber un ligera ola en la espalda y la cruz, pero no es común.

Su marca blanca es el distintivo por excelencia, que se extiende desde la región craneal sin romperse sobre el puente de la nariz y puede alcanzar total o parcialmente alrededor del hocico. Blanco desde la barbilla, cubriendo la garganta sin rotura hasta el pecho.

Este tipo de raza puede llegar a pesar entre 50 y 70 libras dependiendo del cuidado de la alimentación y el trabajo físico que realicen para sus dueños.

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Apariencia general

Cabeza: Achatada o acuñada pero proporcional al cuerpo. El cráneo es algo plano, siendo la parte más ancha la que está entre las orejas, reduciéndose de manera uniforme hacia el hocico. Aunque poco notoria, posee una protuberancia occipital distintiva. Su surco frontal está muy bien desarrollado (se estima sea evolución al  Dogo del Tíbet).

Nariz: Anteposición regularmente blanca. Trufa negra en los perros Boyero de Appenzell de color negro y marrón oscuro en los de color marrón. Fosas nasales grandes y separadas entre sí. Se le denota una depresión frontonasal con un stop poco visible.

Hocico: Es regularmente fuerte, se le reduce gradualmente hacia la punta y posee un maxilar inferior notoriamente fuerte. Con labios adherentes, secos, color negro o café oscuro según e color del Boyero de Appenzell. La mordida es en forma de tijera, completa y muy fuerte.

Ojos: Tienen forma de almendras medianamente pequeñas y están inclinados hacia la nariz. Con expresión muy vivaz y sensitiva gracias a su humor acuoso que llega a abrillantárselos con una iluminación tenue cercana. Son negros en perros negros y café claro en perros café.

Orejas: Colgantes y de implantación ancha y alta. Planas triangulares y pegadas a las mejillas al estar el Boyero de Appenzell tranquilo. Cuando está alerta o exaltado levanta las orejas en su implantación dirigiéndolas hacia adelante, formando con su cabeza un triángulo bien definido si se observa en perspectiva frontal.

Figura: Su cuello es fuerte, de mediana longitud; cuerpo compacto y muy fuerte. La espalda es medianamente larga, recta y firme de donde la grupa corta le sigue su línea. El lomo es corto y musculoso. Su pecho es profundo y amplio y su antepecho en extremo notorio. Su esternón alcanza a llegar muy atrás. Su abdomen está ligeramente recogido y bordeado de un costillar con un diámetro que va de redondo a ovalado.

Cola: De mediana longitud, implantación alta y muy fuerte. Con abundante pelo, especialmente en la parte inferior. Al caminar su cola se anilla sobre la grupa, sea a un lado o en el medio.

Patas: Sus miembros anteriores son rectos y paralelos, en extremo fuertes. Con  omóplato largo e inclinado y brazos largos. Los pies se notan arqueado y cerrados, además de cortos. Los miembros posteriores del Boyero de Appenzell se asemejan a los anteriores, causando una apariencia armoniosa y una fuerza y velocidad homogénea. Para su bienestar se recomienda amputar los espolones.

Pelo: Está pegado al cuerpo, siendo una barrera sólida y doble. Su capa externa es densa y brillosa y el pelaje o lanilla interna es densa, sea negra, café o gris. Muchos criadores y propietarios obvian al Boyero de Appenzell con el color de la lanilla interna visible.

Color: Son negro o café. Poseen marcas simétricas que pueden ser café – rojizo y/o blanco, similares a las pequeñas manchas que posee sobre los ojos.

Temperamento del Boyero de Appenzell

Como la mayoría de las razas de pastoreo, los Appenzell son extremadamente seguros de sí mismo e inteligentes, incluso para liderar el trabajo de granja solos. Cuando se le proporciona liderazgo amoroso, pero firme, formará un vínculo inquebrantable con sus propietarios y arriesgarán su vida si es posible para defenderlo.

Siendo un pastor guardián, el Boyero de Appenzell fue creado para ser valiente y desconfiar de los extraños. Estas características son esenciales para hacerlo perros guardianes. Pero cuidado, a menudo ladran excesivamente y debe corregirse con prontitud para asegurarse de que no se convierta en una molestia en lugares poblados.

Los Boyeros de Appenzell adultos deben introducirse lentamente a otros animales si no han sido educados correctamente, o si no han socializado, ya que podrían sentir una fuerte necesidad de afirmar su posición del hogar si hay animales de su misma raza o extraños.

Salud y Vida

Un Appenzell bien cuidado a menudo disfrutará de una increíble esperanza de vida de hasta 14 años. Los perros de montaña Appenzell son extremadamente saludables, con poco o ningún problema de salud hereditario. Esto es bastante raro, ya que es una raza de gran tamaño y suelen tener grandes problemas genéticos.

En todo caso, hay que tener cuidado con parásitos internos, externos o alergias comunes en caninos que viven al aire libre. Tampoco babean excesivamente y no son hipo alergénicos. Lo único es que tienen orejas colgantes y son más propensos a las infecciones del oído. En caso de que esto suceda, debe realizar un examen físico para descartar complicaciones.

Cuidados Básicos

Aunque el pelaje del Appenzell es corto, requerirá un cepillado semanal para su cuidado personal. Las uñas deben cortarse cada dos o tres semanas. Los baños serán necesarios una vez al mes cuando estén trabajando en la granja y con el ganado. En sí, el Boyero de Appenzell no requiere mucho ejercicio y no es la mejor opción para vivir en un área urbana, a diferencia del Bernés,  ya que prefieren estar al aire libre y trabajar como un perro de pastoreo.

Consejos para adoptar un Boyero de Appenzell

  • Como bien reflejamos, las razas puras hacen vida mayoritariamente en Suiza y para que su presencia esté al máximo de su potencial requiere un clima frío. Sí desde cachorro se les acostumbra a clima fresco y/o cambio a las cuatro estaciones podrá tener una vida y desarrollo pleno, procurando mantenerle fresco en momentos de calor.
  • La adopción es recomendable en criaderos que sepan o puedan documentarse apropiadamente sobre la cría del Boyero de Appenzell. No puede tomarse como inconveniente conseguirlo con particulares, pero ha de usted solicitar vista y/o certificados de cruce entre la misma raza. Porque si bien el macho de la especie es dominante y su figura y actitudes podrán ser símiles en la nueva cría, el valor tanto económico como reproductivo será netamente inferior o distinto a lo esperado.
  • Dependiendo del lugar donde usted lo haya adoptado o adquirido, exigir sus vacunas, desparasitación, que el tiempo del destete no sea inferior a los dos meses para evitar traumas en el Boyero de Appenzell, que sí bien es una raza de la que se desconocen males congénitos, puede llegar a resentir la falta de respaldo de sus propietarios.
  • Asegúrese de lo fidedigno del documento que versa sobre su pedigrí, ya que como dijimos, la apariencia proveniente por el macho es capaz de engañar al ojo humano y podrían estafarle en lo que a su pureza se refiere.

Recomendaciones generales

  • El Boyero de Appenzell es un animal muy pulcro. En países en el que se tienen las 4 estaciones se recomienda bañarle cada 15 días en épocas de calor y cada 40 días en épocas de frío. Además se debe hacer sí el animal se nota apagado, porque podría estar sufriendo un golpe de calor por clima o exceso de actividad.
  • Cepíllelo 2 veces por semana. De usual al Boyero de Appenzell no hay que hacerle peluquería, más sí pedicura porque gusta de montarse en muebles y por su peso y fuerza puede rasgarlos, además al contacto con suelos pulidos se le causa rotura y malestar.
  • Limpieza dental y se orejas semanal, gotas para los ojos en especial sí se moja o hace calor excesivo.
  • Llevarle con puntualidad a su vacunación.
  • Evitar que realice pesos innecesarios.
  • Si es factible, crearle su hábitat en el jardín o terraza.
  • Caminatas diarias y tiempo para que corra y retoce a voluntad.
  • Entrenarle para socializar con propios y extraños.
  • Hablarle sin dureza pero sí con firmeza para que reconozca la línea de mando podría él o ella ser quien lleve el control, tanto por su porte como por el dominio a través de su mirada expresiva. Eso podría mal acostumbrarle.

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